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La Laguna de Soliva: un refugio para la biodiversidad en Málaga

Incluso si vives en la ciudad de Málaga, es posible que no conozcas sobre la existencia de este lugar. Con una extensión de unos 20.000 metros cuadrados, al oeste del barrio de Soliva, se encuentra una laguna temporal que actúa como un oasis para la fauna entre el hormigón y el asfalto. A pesar de su importancia ecológica, un mal plan de urbanización podría poner en juego su existencia.

El origen de la laguna

Todo apunta a que el nacimiento de la laguna tuvo lugar a finales del siglo pasado, como resultado de la creación de una cantera para extraer áridos —materiales de construcción como grava, arena y arcilla—. Tras finalizar la actividad en la zona, la depresión en el terreno no solo permitió la acumulación del agua de lluvia, sino también la entrada de agua freática, es decir, aguas subterráneas de poca profundidad.

A pesar de su origen artificial, los primeros vecinos del barrio de Soliva Este reconocen la presencia de la laguna desde la construcción del barrio, uno de los más jóvenes de la ciudad de Málaga, en 2006. Al ser una zona verde que permite actividades como el senderismo, pasear a los perros o la fotografía, es reconocida por muchos de sus visitantes como un área de importante valor natural para la ciudadanía.

Biodiversidad urbana

Aunque pueda parecer de menor importancia comparado con otras zonas de la ciudad como el Parque de la Laguna o la desembocadura del Guadalhorce, su presencia como enclave natural no es baladí. En la laguna podemos encontrar unas 120 especies de aves a lo largo del año, así como otras especies de vertebrados e invertebrados.

Tarabilla común (Saxicola rubicola). Imagen de Pedro José Carrillo @photo_nat_art

Entre las aves encontramos la tarabilla común, la curruca cabecinegra o los mosquiteros, pequeños pájaros que se alimentan de insectos, manteniendo sus poblaciones bajo control. Además, es una parada para aves acuáticas como el ánade real o la gallineta común.

Sapo corredor (Epidalea calamita). Imagen de Pedro José Carrillo @photo_nat_art

Como no podría ser de otro modo, la laguna atrae anfibios, sirviendo a la par como lugar para la puesta de sus huevos y el desarrollo de los renacuajos. Destaca la presencia de especies icónicas como el sapo corredor, incluido en la lista roja de especies amenazadas de la UICN y amenazado en España por la destrucción de hábitats, la polución y la urbanización. Es importante recordar que los anfibios son el grupo de animales vertebrados más amenazado del planeta, viéndose su situación agravada por los efectos del cambio climático.

Araña cazadora verde (Micrommata ligurina). Imagen de Álvaro Martín Muñoz

La mayoría de estas especies dependen de pequeños artrópodos que les sirven de alimento. Aunque solemos asociar las zonas de agua a los molestos mosquitos y otros pequeños insectos, un hábitat en correcto equilibrio cuenta también con los depredadores invertebrados necesarios para controlarlos: larvas y adultos de libélulas, caballitos del diablo, arañas, chinches acuáticas…

Huellas de jabalí (Sus scrofa). Imagen de Álvaro Martín Muñoz

Por último, los animales algo más esquivos dejan su marca en el barro de la laguna, como los jabalíes o los conejos. En busca de agua, estos mamíferos aprovechan la laguna para después volver al monte.

Importancia ecológica

La Laguna de Soliva constituye un refugio para la diversidad y es un punto de conexión entre otras lagunas cercanas de la ciudad, como Las Lagunas del Lagar de Oliveros, más al norte, y el Parque de la Laguna al este, de forma que la fauna puede desplazarse entre estos enclaves en busca de agua y alimento. Entre las especies que albergan se encuentran especies de aves, anfibios y artrópodos insectívoros capaces de controlar las poblaciones de moscas y mosquitos, potenciales transmisores de enfermedades; así como especies de interés para la fotografía de la naturaleza y la observación, como aves acuáticas y rapaces, incluyendo también aquí a las libélulas, los caballitos del diablo o las mariposas.

Perder la laguna supondría la pérdida de todas estas especies, así como la destrucción de una zona verde que sirve a muchos vecinos como lugar de ocio, sin alternativas cercanas. Por otro lado, en el contexto actual de cambio climático, la presencia de zonas verdes y húmedas como la Laguna de Soliva son indispensables para reducir el efecto de isla de calor. Es por ese motivo que desde Málaga Ciencia buscamos reivindicar su importancia ecológica y dar a conocer su existencia para aquellos interesados en visitarlo y protegerlo.

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